Desarrollo Psicosexual según Sigmund Freud

Fases del Desarrollo Psicosexual según Sigmund Freud: Fase Oral: Fase Oral Pasiva y Fase Oral Activa. Fase Anal: Fase Anal Sádica y Fase Anal Pasiva o Retentiva. Etapa Fálica: Complejo de Edipo Positivo, Complejo de Edipo Negativo, Edipo en el niño, Edipo en la niña y Complejo de Castración. Período de Latencia y Período Genital. 

La concepción generalizada y socialmente aceptada que tenemos sobre la sexualidad versa sobre el hecho de que estos impulsos se inician en la pubertad, una vez que el sujeto ha alcanzado la edad de la maduración sexual, con el fin principal de la procreación y que esta se genera una vez que los órganos genitales propios entran en contacto con los de una persona del sexo opuesto, acompañado usualmente por una serie de actos preparatorios y complementarios al acto sexual, tales como el beso, la contemplación, caricias, entre otras. No obstante, Sigmund Freud, padre del Psicoanálisis, considera que existen determinados hechos que no pueden ser explicados con esta concepción socialmente generalizada:

Ψ Personas que sólo se encuentran atraídas sexualmente por miembros del mismo sexo y sus órganos genitales.

Ψ Personas quienes manifiestan deseos sexuales descartando completamente los órganos sexuales o su utilización normal, llamados Perversos.

Ψ Manifestación precoz de ciertos niños respecto a sus genitales y los signos de excitación de los mismos.

Las distintas investigaciones que Sigmund Freud realizó por intermedio del Psicoanálisis, le permitió identificar y comprobar varios puntos respecto a la sexualidad:

Ψ Sexualidad y Genitalidad son dos aspectos distintos ya que Sexualidad abarca una dimensión mayor y comprende muchas actividades que no guardan relación con los órganos genitales.

Ψ Esta vida sexual incluye la obtención de placer en zonas del cuerpo que no necesariamente guardan relación con el fin de la procreación.

Ψ Quizás el punto más inesperado de los tres: La vida sexual inicia antes de la pubertad, de hecho, comienza con evidentes manifestaciones poco después del nacimiento.

Un punto importante a reseñar sobre la teoría psicoanalítica, el cual nos permitirá igualmente comprender el Desarrollo Psicosexual,  es que todos los seres humanos nacemos con dos energías internas que nos impulsarán a determinados actos en la búsqueda de sus descargas, Los Instintos: El Eros o Pulsión de Vida y el Thanatos o Pulsión de Muerte. En referencia al Eros, es la energía constructiva, la libido, es el substrato de las transformaciones de la pulsión sexual en cuanto a objeto, meta y fuente de la excitación sexual. Mientras que el Thanatos, por el contrario, busca la disolución de las conexiones, la destrucción de las cosas, la reducción de lo viviente al estado inorgánico.

El Desarrollo Psicosexual, tal como indica Sigmund Freud, se encuentra estructurado en varias fases o etapas (Oral, Anal, Fálica, Latencia, Genital), las cuales se presentan de manera superpuestas, es decir, su activación no se genera de manera lineal respecto al tiempo, sino que debemos observarlas como la activación de una etapa psicosexual superpuesta a la fase psicosexual anterior.

El Eros, también llamado Líbido, representa un papel importante en estas fases del Desarrollo Psicosexual ya que puede generar una fijación de acuerdo a la etapa que atraviesa el niño, bien sea por exceso o por carencia de Líbido y en caso de que alguna de las fases del desarrollo psicosexual no haya sido superada con éxito, el individuo podrá presentar una regresión a dicha etapa.

Fases del Desarrollo Libidinal

1.- Fase Psicosexual Oral

(Inicio del bebé hasta los 2 años)

Está caracterizada por la Boca como primera zona erógena y al alimento como su primera satisfacción, el cual obtiene con sumo placer al succionarlo del pecho materno. Esto hace que el pecho materno se convierta en el primer objeto de amor del sujeto, por lo que cuando es destetado, surgen en el bebé la fantasía de reencontrarlo, ya que perdió de alguna manera el centro del mundo. Si bien en un principio la acción de amamantarse sirve a la autoconservación, podemos observar en el chupeteo del niño, que dicha acción se manifiesta con un claro y precoz contenido sexual ya que es realizado con el fin de obtener placer de manera independiente al fin de la nutrición.

Es importante indicar que en un principio, el bebé no logra aún identificarse como un individuo separado de su madre y se comporta como si él y su madre fueran una unidad dual omnipotente y simbiótica. La Fase Oral del Desarrollo Psicosexual está comprendida en dos etapas:

Ψ Fase Oral Pasiva: Caracterizada por la succión como productora de placer y destacando la boca como zona erógena.

Ψ Fase Oral Activa: Surge con la aparición de los dientes y se caracteriza por la acción de morder a fin de destruir las fantasías ligadas a la frustración ante la ausencia del objeto de amor (madre, seno materno, etc).

Por lo tanto, durante la succión del pecho materno o en las fantasías del bebé en relación a esta acción, el bebé realiza una incorporación del objeto de amor a su psique; mientras que al momento de morder, usualmente el bebé busca destruir sus fantasías por ausencia del objeto de amor y así superar su frustración.

La fijación en esta fase puede darse de varias maneras, sea tanto que el bebé haya sido alimentado constantemente por el pecho materno y aún sin tener hambre (fijación por exceso), que haya sido amamantado poco, quizás debido a que su madre trabaja o factores diversos vinculados (Fijación por carencia) e incluso por experiencias traumáticas que pueda tener en este período de 2 años (ser mordido por un animal, ausencia total o por tiempo prolongado de la madre, etc).

     

2.- Fase Psicosexual Anal

(Entre 1 a 3 años de edad)

Nótese que ambas fases se superponen por un año, ya que la Fase Oral culmina cerca de los 2 años y la Fase Anal comienza cerca del primer año. Esto es porque es un proceso psíquico y no consta de días o fechas exactas para pasar de una fase a otra y la presencia de una fase no interfiere a manera directa con la presencia de la otra. Incluso, si el individuo experimenta un evento traumático durante el Período de Latencia (5 a 11 años de edad) pero ya desarrollo una fijación en la etapa oral, podemos ver al niño generando acciones de esa etapa fijada (orinarse en la cama al dormir, chupar su dedo, etc).

Durante la Etapa Anal, la zona erógena que se destaca es la mucosa anal. Se catectiza al defecar. Para el bebé, las heces son parte de su cuerpo, de él mismo y el deseo de la madre y su actitud hacia las heces de su hijo serán fundamentales para determinar si habrá o no fijación del niño en esta fase. Igualmente hay dos etapas muy diferenciadas:

Ψ Fase Anal Sádica: Caracterizada por la expulsión de las heces (Autoerógena). En la excreción hay un factor de agresión hacia afuera. Una fijación en esta sub fase, desarrollará un individuo con mayor inclinación a derrochar dinero ya que las heces son el equivalente al dinero.

Ψ Fase Anal Pasiva o Retentiva: Hay retención de las heces, control de esfínteres, el cual es equivalente al control del objeto y está vinculado al poder social. Una fijación en esta sub fase se relaciona a un individuo con mayor inclinación a ser avaro, quien da dinero con condiciones para mantener el control.

Como puede observarse, en la Fase Anal se establece el rasgo oposicionista y se establece una relación objetal ambivalente: expulsión-retención, madre-hijo, amar-odiar, dar dinero-retener dinero. El niño considera que su don es crear el mundo (heces). A la madre le toca regañarlo o alabarlo. Si la madre alaga las heces, el niño sentirá más amor y se sentirá más aceptado porque siente que las heces son parte de él y es su regalo, su creación al mundo, a su madre.

       

3.- Etapa Psicosexual Fálica

(3 a 6 años de edad)

El niño inicia su curiosidad por su propio cuerpo, surge la angustia y la confusión sobre la diferenciación de los sexos y la masturbación. En esta fase es cuando surge el Complejo de Edipo (Considerado el Núcleo de la Neurosis), factor que lo conducirá a la sexualidad adulta cuando reaparezca en la adolescencia en el Período Genital y su orientación sexual estará muy influenciada según la manera en que haya sido la resolución del Complejo de Edipo en esta Fase Fálica:

Ψ Edipo Positivo: El niño sentirá atracción sexual hacia el progenitor del sexo opuesto y odio o rivalidad hacia el progenitor del mismo sexo.  Lo cual lo conducirá a la elección heterogénea de pareja en la adultez.

Ψ Edipo Negativo: Amor hacia el progenitor del mismo sexo y rivalidad y rechazo hacia el progenitor del sexo opuesto.

Edipo en el Varón

En el niño se observa que comienza a manipular con gran orgullo su pene con fantasías en diversos temas de actividad sexual relacionados con su madre, quien es su objeto primario de amor. Sin embargo, surgen los celos en referencia al padre por retener hacia sí el amor de su madre. Esta situación plantea una ambivalencia de los sentimientos del niño en el triángulo edípico, ya que ama y desea retener para sí a su madre e igualmente ama y compite contra el padre, con quien debe competir por la atención y amor de su madre. No obstante, el dilema edípico se desenlaza una vez que se conjugan dos hechos fundamentales:

1.- La amenaza de que será castrado, el cual pudo generarse a manera de controlar la sobreexposición que el niño hace de su miembro viril.

2.- El descubrimiento de que las niñas no tienen pene.

Estos dos hechos expondrán ante el niño el mayor trauma de su vida, ya que siempre ha concebido que todas las personas poseen pene y al constatar de que no es así, surge el Complejo de Castración por el  temor de que su miembro pudiese ser cortado y se instaura el Superyó como entidad psíquica reguladora y moral del niño. Por lo tanto, el niño reprime sus deseos incestuosos hacia su madre y los deseos competitivos hacia su padre y en contraste, el niño se identifica con su padre, permitiendo que en el resurgimiento del Edipo en la adolescencia, cuando alcance la maduración sexual, el sujeto busque a la imagen materna en miembros del sexo contrario, en caso de haberse fijado el Edipo Positivo durante la Fase Fálica.

Edipo en la Niña

El Falo continúa siendo el elemento característico de la Fase Fálica incluso en la niña, quien en su caso, ante el fracaso de emular al varón, reconoce su falta de pene o la inferioridad de su clítoris, generándose la conocida “envidia del pene” y se aparta de la vida sexual en general. La madre, quien siempre fue su primer objeto de amor, pierde fuerza ante la niña ya que constata que la madre está en desventaja con el padre por carecer del Falo, por lo que desplaza su atención hacia el padre y se genera un sentimiento de competencia con la madre por la atención y el amor de éste.

En la Etapa Fálica también destaca el inicio en las niñas de la envidia del pene, en el niño se termina la angustia de castración y se instaura la prohibición de fantasías incestuosas: Superyó. La Fase Fálica del desarrollo psicosexual es el nivel de mayor sexualidad precoz infantil, en esta etapa se llega al máximo y se aproxima a su declinación.

Las funciones psíquicas que se establecen en esta fase son: la escogencia del objeto sexual (exogamia), el acceso a la genitalidad y la estructuración de la personalidad: Súper Yo e Ideal del Yo.

       

4.- Período Psicosexual de Latencia

(5 a 11 años de edad)

La pulsión sexual pareciera desaparecer pero se mantiene inconsciente. Se mantienen reprimidos pero latentes ideas e impulsos de etapas previas y se le da forma a la estructura de la personalidad que se ha adquirido.

A nivel conductual u observable, los niños juegan con sus pares del mismo sexo, hay gran actividad deportiva, surgen nuevos intereses (sublimación) y se crean nuevos vínculos.

5.- Período Psicosexual Genital

(Desde la Pubertad)

Reaparecen las fantasías edípicas pero el objeto de deseo ya no es representado por los padres, sino alguien de su entorno social y de acuerdo a como haya sido la resolución del Complejo de Edipo en la Fase Fálica, la orientación sexual del individuo podría ser heterosexual, homosexual o bisexual.

Se presentan duelos a nivel psíquico debido a que es una nueva fase de desarrollo como individuo en la cual su cuerpo infantil sufrirá cambios hormonales que conducirán a la madurez sexual, al igual que hay modificaciones en los hábitos que mantenía como niño. Surge igualmente la rebeldía, la lucha por la autonomía y su personalidad se fortalecerá aún más.

En la Fase Genital, se conservan las catexias libidinales establecidas en las fases psicosexuales anteriores, se incorporan nuevas catexias libidinales a la función sexual como actos reparatorios y coadyuvantes los cuales suministran la satisfacción y el placer previo y otras tendencias son excluidas o cortadas totalmente de la organización (Represión) o las emplea de maneras distintas en el YO, formando así, rasgos de carácter o sublimaciones con desplazamiento de sus fines.

El proceso de desarrollo psicosexual no es lineal ya que como se ha comentado en el presente artículo, estas fases se superponen unas sobre otras, coexisten y las distintas variantes e inhibiciones durante el desarrollo podrían manifestarse en múltiples trastornos que el sujeto pudiese tener en su vida sexual, llegando incluso a mantener fijaciones de la líbido a alguna fase psicosexual cuya tendencia sea independiente de su fin sexual: Perversión.

Estas fijaciones libidinales pueden debilitar la organización genital, ya que si el sujeto por algún motivo no logra alcanzar la satisfacción genital o presenta dificultades o traumas en el mundo real, presentará regresiones a fases psicosexuales previas donde haya establecido o fijado las catexias libidinales, fijándose a su vez a objetos o fines pregenitales. Podemos indicar, a manera de ejemplo, que una persona quien en la actualidad atraviese un momento en la cual se le dificulte la obtención del placer por su organización genital o esté viviendo un momento de gran ansiedad o traumático y que haya presentado una fijación a la fase oral, pudiese manifestar la regresión a esta fase psicosexual por la ansiedad de comer en exceso o al contrario, por privarse de la comida, adicción al tabaco, etc.

Como podemos observar, la Teoría del Desarrollo Psicosexual de Sigmund Freud nos permite una mayor comprensión de la psique del individuo y su etiología, la cual inicia desde su propia historia evolutiva, es decir, en las épocas más precoces del individuo: Su infancia.

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Ψ Francisco Valero

PsicoValero

 
Fuente Imagenes.
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Fuente. Sigmund Freud (1940), Compendio del Psicoanálisis.
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