Complejo de Edipo según Sigmund Freud

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Psicoanálisis y Clínica Dinámica

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El Complejo de Edipo es considerado como una de las piedras angulares de la teoría psicoanalítica desarrollada por el médico austríaco Sigmund Freud. El término Complejo de Edipo alude principalmente a la relación triangular que el niño establece con sus progenitores, la cual se caracteriza por una organización de fantasías, ansiedades, pulsiones y defensas tanto de sentimientos amorosos hacia su madre quien es del sexo opuesto, así como de sentimientos hostiles hacia su padre quien es del mismo sexo del niño, debido a que este representa un obstáculo para la realización de los deseos amorosos hacia la progenitora del sexo contrario (su madre), formándose específicamente durante la Fase Fálica del Desarrollo Psicosexual Infantil.

Funciones del Complejo de Edipo

La importancia que Sigmund Freud le atribuye al Complejo de Edipo al punto de considerarlo el Complejo Nodular de la Neurosis (1924), podemos señalarlo por las funciones fundamentales que se le atribuyen:

  • La Elección del Objeto de Amor. Determinada por la manera en la cual el sujeto haya estado condicionado en su infancia por las catexis de objeto, las identificaciones inherentes al Complejo de Edipo y por la prohibición del incesto.
  • Acceso a la Genitalidad. La resolución de la crisis edípica por el camino de la identificación permite establecer una organización genital en la cual se instaura la supremacía del falo.
  • Estructura de la Personalidad. Permitiendo la constitución y el desarrollo de las distintas instancias de la psique, en especial, el Superyó y el Ideal del Yo.

Antes de profundizar en mayor medida respecto al Complejo de Edipo, su importancia en el Psicoanálisis y sobre todo, en el desarrollo de la psique y la concepción de nuestra identidad, será preciso conocer la historia en la cual se basa dicha Piedra Angular de la Teoría Psicoanalítica de Sigmund Freud: Edipo Rey.

                

Edipo Rey

En el drama griego de Sófocles, Layo, quien es el Rey de Tebas, se encuentra unido en matrimonio con Yocasta y ante la interrogante del destino que pudiese depararle tal unión, se dirige en secreto al Oráculo de Delfos a fin de aclarar el camino que ha de transitar sus vidas. El Oráculo de Delfos, en respuesta a su interrogante, le indica a Layo que será feliz en cuanto a esposo pero no en cuanto a padre, ya que el hijo que de él deba nacer, le daría la muerte.

Ante tal vaticinio, Layo abandonó a Yocasta sin dar razón alguna, causando en ella tal disgusto que no tuvo más alternativa que embriagarlo para poder seducirlo. El resultado de esta unión se expresaría nueve meses después al alumbrar un niño varón, el cual fue arrebatado de los brazos de la enfermera por Layo para perforarle los pies con un clavo, amarrarlo y abandonarlo en el Mar Citerón, confiando de esta manera que dicho niño no sobreviva y así romper con el nefasto vaticinio del Oráculo de Delfos.

Sin embargo, el destino ya había indicado el rumbo que ambas vidas tendrían y el pequeño niño sobreviviría gracias a que un pastor de corintio lo encontrara, dándole por nombre Edipo (ya que sus pies eran deformes por las heridas del clavo) y entregándolo a Pólibo, el Rey de Corinto, quien lo crió como su propio hijo y permitiendo que dicho niño alcanzara una edad adulta.

Una vez adulto, Edipo consulta igualmente al Oráculo de Delfos sobre su destino y la pitonisa de dicho santuario le indica, con tono de disgusto, que él matará a su padre y se casará con su madre. Debido al amor que Edipo tiene por quienes consideraba sus padres (el Rey Pólibo y la Reina Mérope) y para evitar que tal vaticinio se cumpliese, Edipo abandona Corinto para más nunca regresar. Sin embargo, Edipo ya tenía un destino marcado y el cual debía cumplirse.

En un estrecho desfiladero por el cual debía pasar Edipo, se consigue con su desconocido padre biológico, el Rey Layo de Tebas, un hombre soberbio y autoritario que iba en un carruaje y le ordena a la fuerza quitarse de su camino para que quede libre para sus superiores. Ante tal ofensa y continuos agravios, se produce una riña entre ambos en la cual Edipo, llevado por la ira, mata a Polifonte (El cochero del Rey Layo) con su garrote y arroja a su padre Layo al camino, enredándose con las riendas al caer y azotando Edipo a los escoltas, llevo a la muerte al Rey, su padre Layo.

Tiempo después, La Esfinge, un demonio de destrucción y mala suerte representado por tener un cuerpo de león, rostro de mujer y alas de ave, fue enviada a Tebas como castigo, causando terror en sus campos, destruyendo sus siembras y matando a todo aquel que no pudiese resolver sus enigmas. Creonte, Rey provisional de Tebas y hermano de Yocasta, promulga que aquel que logré vencer a la Esfinge, tendrá en matrimonio a su hermana la Reina Yocasta y por lo tanto, será proclamado Rey de Tebas. Ante tal oportunidad, muchos vinieron de toda Grecia y osaron enfrentar a la Esfinge, sin embargo, no lograban atinar acertadamente los enigmas del demonio, siendo estrangulados y asesinados finalmente por la Esfinge.

Edipo, quien en su periplo se encontraba cerca de Tebas, atiende al llamado y luego de consultar nuevamente el Oráculo de Delfos, se dirige a enfrentar a la Esfinge, acertando su enigma y generando por lo tanto, la autodestrucción del demonio que azotaba Tebas.

Acertijo de la Esfinge de Tebas

“¿Cuál es la única criatura que al amanecer anda en cuatro patas, al mediodía anda en dos y al caer la tarde anda a tres?”

(Respuesta al final del artículo).

Una vez liberada la ciudad de la Esfinge, Edipo contrae nupcias con la viuda del Rey Layo, la Reina Yocasta, su verdadera madre y es proclamado Rey de Tebas. Unión de la cual se engendrarían cuatro hijos: Polinices, Eteocles, Ismene y Antígona.

Mucho tiempo después, una plaga azotaría a Tebas y Edipo envía a Creonte (hermano de la Reina Yocasta) a Delfos para que este preguntara al Oráculo, que acto podría hacer para salvar nuevamente a la ciudad. A lo cual, el Oráculo de Delfos indica que para que todo salga bien, por exilio o por muerte, se debe librar a la ciudad del asesino de Layo. Edipo, quien ha asumido con total integridad la dirección de Tebas como su Rey, se obsesiona con la idea de conseguir al asesino del anterior Rey Layo (Su padre) a fin de salvar a la ciudad de la peste.

Ante muchos contratiempos y dificultades para encontrar al asesino, Edipo consulta a un gran sabio, explora lo acontecido paso a paso desde el momento en que Layo sale de Tebas hasta el fatídico día la muerte de este y lo relaciona tanto con los vaticinios del Oráculo de Delfos al Rey Layo y a su propia persona, comprendiendo al final su propio origen y que fue él mismo, Edipo, quien le dio muerte a su propio padre, el Rey Layo de Tebas, cumpliendo de esta manera ambos fatídicos presagios.

Una vez develada la verdad, un mensajero anuncia que la Reina Yocasta murió colgada por sus propias manos, a lo que Edipo, al entrar a la habitación donde se encontraba su madre y esposa muerta, arranca los broches de oro de sus vestidos y los hunde en sus propios ojos, golpeándolos muchas veces y llorando.

Edipo, ahora ciego, con dolor, rabia y remordimiento, reconociendo lo inútil del suicidio, se autoexilia de Tebas en espera de su muerte, la cual considera no será por enfermedad ni por cualquier forma natural, ya que se le debe tener reservado un “destino impensable” y no sin antes solicitar, le permitan exiliarse en compañía de una de sus hijas.

Sigmund Freud y el Complejo de Edipo

El 15 de Octubre de 1897, cumpliéndose un año de la muerte de su padre, se le “revela” en un sueño a Sigmund Freud, el drama de Sófocles: Edipo Rey y su relación con sus propios deseos amorosos y hostiles infantiles hacia sus padres. Relación que fue posteriormente depurada tras un continuo y exhaustivo proceso de autoanálisis mediante el cual Sigmund Freud evaluaba sus contenidos inconscientes. Sin embargo, es hasta 1910 en su obra “Aportaciones a la psicología de la vida erótica”, donde Freud utiliza por primera vez el término “Complejo de Edipo” como un conjunto organizado de deseos y fantasías.

Desde el punto de vista psicoanalítico, Sigmund Freud resaltó principalmente de la tragedia griega, el contenido sexual (El Incesto), el descubrimiento paulatino del crimen y la culpa, así como la represión que recae fuertemente sobre los deseos e impulsos edípicos. El Complejo de Edipo está en íntima relación con el proceso de Identificación del Yo, mientras que la Identificación Sexual va a depender de cómo evoluciona y se resuelve dicho Complejo y los sentimientos de culpa ligadas al Complejo de Edipo estarán relacionadas con la Formación del Superyó.

La tragedia griega de Edipo Rey de Sófocles también guarda una estrecha relación con el Complejo de Edipo de Sigmund Freud Complejo de Edipo en los siguientes aspectos:

Ψ El Oráculo de Delfos representa los impulsos inconscientes del sujeto, los cuales Edipo debe decidir entre detenerlos o asumir su destino. El Complejo de Edipo es por así decirlo, un destino que todo niño (niña) debe vivenciar y superar. Precisamente por tener miedo a su destino (Impulsos inconscientes) es que Edipo decide exiliarse de Corinto.

Ψ El acto de quedarse ciego es equivalente a la castración. De esta manera Edipo no ve su realidad y psicoanalíticamente, el niño evita ver su realidad (Sus fuertes impulsos amorosos hacia su madre) para evitar ser castrado físicamente.

Ψ Edipo mata al padre y asume su rol como Rey, es decir, ejecuta la Ley del Padre, al punto que se obsesiona con el deseo de encontrar al asesino de Layo para aplicarle la Ley en todo su rigor. El niño en su caso, mata a su padre simbólicamente al identificarse con éste e internaliza la Ley del Padre. Fundamental para establecer el Superyó en el sujeto.

Ψ Al autoexiliarse Edipo de Tebas y solicitar irse con su hija, pudiese estar reeditando su Complejo de Edipo. Importante siempre como psicólogos al analizar el proceso edípico de un paciente, el identificar como evolucionó el Conflicto Edípico de sus padres.

        

Complejo de Edipo

Es un conjunto organizado de deseos amorosos y hostiles que el niño experimenta respecto a sus padres, en la cual se manifiestan deseos amorosos y sexuales hacia el progenitor del sexo opuesto y sentimientos hostiles hacia el progenitor del mismo sexo, debido a que éste representa un obstáculo para la realización de los deseos amorosos hacia el progenitor del sexo opuesto. Cuando se habla del Deseo del Niño por su madre, hay que ubicarlo en el contexto y saber propio de su edad.

El Complejo de Edipo se forma durante el Desarrollo Psicosexual del ser humano, específicamente entre los 3 y los 6 años de edad, momento por la cual el niño transita la Fase Fálica.

Fases del Desarrollo Psicosexual

Las distintas investigaciones que Sigmund Freud realizó por intermedio del Psicoanálisis, le permitió identificar y comprobar varios puntos respecto a la sexualidad:

Ψ Sexualidad y Genitalidad son dos aspectos distintos ya que Sexualidad abarca una dimensión mayor y comprende muchas actividades que no guardan relación con los órganos genitales.

Ψ Esta vida sexual incluye la obtención de placer en zonas del cuerpo que no necesariamente guardan relación con el fin de la procreación.

Ψ Quizás el punto más inesperado de los tres: La vida sexual inicia antes de la pubertad, de hecho, comienza con evidentes manifestaciones poco después del nacimiento.

Respecto a este último punto, Sigmund Freud señaló que esta sexualidad previa a la pubertad e iniciada poco después de nuestro nacimiento, transita por varias fases o etapas a las cuales les dio la denominación de Fases del Desarrollo Psicosexual: Fase Oral, Fase Anal, Fase Fálica, Período de Latencia y Fase Genital.

Fase Psicosexual Oral (Del Nacimiento hasta los 2 años de edad).

Está caracterizada por la Boca como primera zona erógena y al alimento como su primera satisfacción, el cual obtiene con sumo placer al succionarlo del pecho materno. Esto hace que el pecho materno se convierta en el primer objeto de amor del sujeto, por lo que cuando es destetado, surgen en el bebé la fantasía de reencontrarlo, ya que perdió de alguna manera el centro del mundo. Si bien en un principio la acción de amamantarse sirve a la autoconservación, podemos observar en el chupeteo del niño, que dicha acción se manifiesta con un claro y precoz contenido sexual ya que es realizado con el fin de obtener placer de manera independiente al fin de la nutrición.

La fijación en esta fase puede darse de varias maneras, sea tanto que el bebé haya sido alimentado constantemente por el pecho materno y aún sin tener hambre (fijación por exceso), que haya sido amamantado poco, quizás debido a que su madre trabaja o factores diversos vinculados (Fijación por carencia) e incluso por experiencias traumáticas que pueda tener en este período de 2 años (ser mordido por un animal, ausencia total o por tiempo prolongado de la madre, etc).

Fase Psicosexual Anal (Entre 1 a 3 años de edad)

Durante la Etapa Anal, la zona erógena que se destaca es la mucosa anal. Se catectiza al defecar. Para el bebé, las heces son parte de su cuerpo, de él mismo y el deseo de la madre y su actitud hacia las heces de su hijo serán fundamentales para determinar si habrá o no fijación del niño en esta fase.

En la Fase Anal se establece el rasgo oposicionista y se establece una relación objetal ambivalente: expulsión-retención, madre-hijo, amar-odiar, dar dinero-retener dinero. El niño considera que su don es crear el mundo (heces). A la madre le toca regañarlo o alabarlo. Si la madre alaga las heces, el niño sentirá más amor y se sentirá más aceptado porque siente que las heces son parte de él y es su regalo, su creación al mundo, a su madre.

Etapa Psicosexual Fálica (3 a 6 años de edad)

El niño inicia su curiosidad por su propio cuerpo, surge la angustia y la confusión sobre la diferenciación de los sexos y la masturbación. En esta fase es cuando surge el Complejo de Edipo (Considerado el Núcleo de la Neurosis), factor que lo conducirá a la sexualidad adulta cuando reaparezca en la adolescencia en el Período Genital y su orientación sexual.

Período Psicosexual de Latencia (5 a 11 años de edad)

La pulsión sexual pareciera desaparecer pero se mantiene inconsciente. Se mantienen reprimidos pero latentes ideas e impulsos de etapas previas y se le da forma a la estructura de la personalidad que se ha adquirido.

A nivel conductual u observable, los niños juegan con sus pares del mismo sexo, hay gran actividad deportiva, surgen nuevos intereses (sublimación) y se crean nuevos vínculos.

Período Psicosexual Genital (Desde la Pubertad)

Reaparecen las fantasías edípicas pero el objeto de deseo ya no es representado por los padres, sino alguien de su entorno social y de acuerdo a como haya sido la resolución del Complejo de Edipo en la Fase Fálica, la orientación sexual del individuo podría ser heterosexual, homosexual o bisexual. A partir de este período, el sujeto concebirá la Vía Sexual como la salida más rápida de liberar la tensión de la libido.

Se presentan duelos a nivel psíquico debido a que es una nueva fase de desarrollo como individuo en la cual su cuerpo infantil sufrirá cambios hormonales que conducirán a la madurez sexual, al igual que hay modificaciones en los hábitos que mantenía como niño. Surge igualmente la rebeldía, la lucha por la autonomía y su personalidad se fortalecerá aún más.

El Proceso de Desarrollo Psicosexual no es lineal ya que como se ha comentado en el presente artículo, estas fases se superponen unas sobre otras, coexisten y las distintas variantes e inhibiciones durante el desarrollo podrían manifestarse en múltiples trastornos que el sujeto pudiese tener en su vida sexual, llegando incluso a mantener fijaciones de la líbido a alguna fase psicosexual cuya tendencia sea independiente de su fin sexual: Perversión.

Para una mayor comprensión del Desarrollo Psicosexual les sugiero que consulten nuestro artículo referido a las Fases del Desarrollo Psicosexual según Sigmund Freud. 

Complejo de Edipo Completo

El concepto del Complejo de Edipo fue desarrollado en su aspecto simple y positivo tal como es expresado en el drama de Sófocles: Edipo Rey. No obstante, la profundización de este pilar tan fundamental para la teoría psicoanalítica, ha permitido identificar dos aspectos en el mismo complejo, debido principalmente, a la ambivalencia y bisexualidad del ser humano en su infancia ya que aún no ha definido su identidad sexual. Esto permite identificar en el Complejo de Edipo dos facetas:

Ψ Complejo de Edipo Positivo. El niño expresa deseos amorosos hacia su madre y sentimientos hostiles hacia el padre porque este es un rival para la consecución del amor materno.

Ψ Complejo de Edipo Negativo. El niño a su vez, muestra una actitud femenina y tierna hacia el padre y una correspondiente actitud hostil hacia su madre.

Según Sigmund Freud, estas dos expresiones juntas conforman el llamado Complejo de Edipo Completo y coexistirán durante el transitar del niño en la Fase Fálica de su Desarrollo Psicosexual, si bien una de ambas formas tendrá una preponderancia sobre la otra y será fundamental al establecer su Identidad Sexual, ya que más allá de describir una situación ambivalente y de rivalidad que el niño pudiese presentar en su relación hacia sus padres, también permite explicar los componentes heterosexuales y homosexuales latentes en el ser humano.

Una vez desarrollado el Complejo de Edipo en el niño, será fundamental que éste pueda resolver el conflicto que se ha establecido en su relación tríadica con sus progenitores, por lo que será vital que el niño pueda disolver el conflicto edípico con el surgimiento de un nuevo elemento: El Complejo de Castración.

Complejo de Castración

El Complejo de Castración es un fenómeno central en la fase fálica del desarrollo psicosexual del niño por su estrecha relación con el Complejo de de Edipo, así como por su función normativa y prohibitiva.

Este complejo se centra en la fantasía de castración que el niño genera como respuesta al enigma de la diferencia anatómica de los sexos (Presencia o ausencia del pene), puesto que considera que todas las personas tienen pene e incluso en el mundo inanimado, no obstante, al percatarse que es una cualidad que no posee su madre u otras personas del sexo femenino, el niño fantasea con que esta diferencia sexual es debido a que a la niña se le ha cercenado el pene.

Recordemos que el falo es un elemento primordial durante la Fase Fálica del Desarrollo Psicosexual, período en el cual, el niño experimenta fuertes sentimientos amorosos hacia su madre y fuertes sentimientos hostiles ante su padre por representar un rival ante la consecución del amor del progenitor del sexo contrario (Edipo Positivo). Sin embargo, el niño no logra consumar sus fantasías incestuosas y comienza a resignificar los mandatos de no tocarse el miembro cuando inicia la fase edípica, por lo que surge el Complejo de Castración como elemento que le permitirá la disolución del Complejo de Edipo, conllevando a que el niño renuncie a su objeto materno por la fantasía de la amenaza de castración de parte de su padre, produciendo un duelo de la cual surgen las identificaciones en vez de relaciones con el objeto. En el proceso de resolución del Complejo de Edipo de parte del niño, este percibe que su padre tiene algo que él no tiene y que su madre desea, sintiendo que no completa a la madre, lo cual lo impulsa a que se identifique y desee ser como su padre y de esta manera conseguir el amor de su madre.

Esta Angustia de Castración lleva al sujeto a tener sentimientos que marcarán su relación con las mujeres, horrorizarse ante criaturas mutiladas y/o menosprecio hacia ellas.

Es importante atender el tipo de relación que la madre establece con su hijo a manera de evitar que se mantenga una relación simbólicamente incestuosa con éste. Esto sucede cuando posterior a la Fase Edípica, la madre le da a su hijo roles del Padre: La madre acude a su hijo cuando se siente deprimida, se le hace sentir al hijo que él es el responsable emocional de la familia y debe protegerla incluso, contraviniendo a su padre, etc. Recordemos que todo niño considera que su madre es una “santa” y considera a su vez, que cuando sus padres mantienen relaciones sexuales, el padre la obliga, lo hace a la fuerza, en contra de los deseos de su madre.

Si la madre es narcisista, ésta demandará algo del hijo y si éste cumple el rol que la madre le asigne, también será Narciso porque sentirá que completa a la madre. Esto también pudiese suceder si el niño se ha identificado con su padre pero éste ha sido desvalorizado por la madre.

                 

Complejo de Electra o Complejo de Edipo Femenino

Las primeras elaboraciones de la teoría se basaron en el modelo del niño, a lo cual Sigmund Freud admitió que el Complejo de Edipo podría transponerse tal cual a un modelo edípico de la niña. Sin embargo, las investigaciones psicoanalíticas al respecto, indican que debemos considerar dos aspectos al hacer esta transposición del Complejo de Edipo.

Ψ Durante la Fase Fálica del Desarrollo Psicosexual, el Falo es el único órgano que cuenta.

Ψ Existe un valor concedido a la inclinación preedípica hacia la madre la cual es especialmente marcada en las niñas, por lo tanto, el desarrollo del Complejo de Edipo en la niña, implicará un cambio de objeto amoroso de la madre hacia el padre.

La fuerte ligazón preedípica de la niña con su madre, se expresa durante la Fase Fálica del Desarrollo Psicosexual en el deseo de recibir un pene de ella. Al descubrir que su madre no posee pene, surge con gran relevancia el Complejo de Castración, el cual lleva a la niña a romper la fuerte ligazón con su madre con resentimiento y odio, renunciando al deseo de obtener el pene de parte de ella, para reemplazarlo por el deseo de tener un hijo, por lo que necesitará cambiar su objeto de amor de la madre hacia el padre y así cumplir su nuevo deseo.

Una vez la niña acepta la diferencia de los sexos sin considerarse que es un niño castrado, es que logra superar el Complejo de Castración y culmina su desarrollo.

El Complejo de Electra o también considerado Complejo de Edipo en la evolución de la niña en su devenir como mujer, implica tanto un cambio del objeto de amor (De la madre al padre) como un cambio de su zona erógena principal (De clítoris a vagina).

Durante la Fase Fálica del Desarrollo Psicosexual se expresa igualmente en la niña, la Envidia del Pene, un sentimiento que adquiere gran relevancia y consecuencias en su vida: Complejo de masculinidad como no aceptación de la castración, herida narcisista de la castración que le deja como cicatriz un sentimiento de inferioridad y los celos son más intensos si en su base existe la envidia del pene.

Como pudimos observar, la Fase Fálica del Desarrollo Psicosexual está marcada por el Falo para ambos sexos, en el caso de la niña se da específicamente por la ausencia de éste, puesto que ella vivencia desde sus inicios el perjuicio sufrido por el Complejo de Castración, a diferencia del niño a quien se le genera la Angustia de Castración, impulsándolo a renunciar a su objeto de amor materno. Dicho de otra manera, el Complejo de Castración permite la disolución o resolución del Complejo de Edipo en el niño, mientras que en la niña, el Complejo de Castración es el factor que le dará entrada al Complejo de Edipo.

En la disolución del Complejo de Edipo se abandona a la madre como objeto de amor y en su lugar surge la identificación bien sea con la madre o con el padre. Esta identificación dependerá del grado de energía relativa de las dos disposiciones sexuales, así como por el duelo que se da en el sujeto debido a su componente bisexual, abandonando al final, la disposición de menor fuerza.

Reactivación del Complejo de Edipo

Como hemos observado, el Complejo de Edipo ejerce  gran relevancia en la estructuración de la vida erótica del individuo y corresponde a un periodo temprano del desarrollo psicosexual correspondiente a la Fase Fálica, finalizando hacia el quinto año de vida, momento en la cual indica Sigmund Freud, se ha instaurado la base de la personalidad del sujeto, la cual será afianzada en el desarrollo de su vida sin grandes alteraciones. Una vez resuelto el Complejo de Edipo, el sujeto entra al Periodo de Latencia en la cual se establecen las restricciones éticas como dispositivos protectores contra los impulsos del Complejo de Edipo, para posteriormente reactivar el conflicto triangular edípico en el inconsciente, evolucionando y reelaborándose nuevamente la renuncia a los impulsos genitales, durante la pubertad, es decir, en la Fase Genital de su Desarrollo Psicosexual.

Si bien el Complejo de Edipo se reactiva en la Fase Genital, este estará presente en el resto de su vida y se reactivará en cada fase o ciclo vital (embarazos, crisis de edad media, menopausia, andropausia, inicio o culminación de una relación amorosa, etc), para lo cual será fundamental que el sujeto inicie y mantenga un proceso terapéutico que le permita abrir y reordenar la problemática edípica. Cuando surgen estos eventos en el ciclo vital del sujeto, la terapia psicoanalítica permitirá analizar y evolucionar el conflicto edípico no resuelto para generar cambios cualitativos en el modo de amar y rivalizar, permitiendo que el sujeto abandone sus objetos sexuales primarios, se acabe la relación e inicie el duelo.

        

Para culminar nuestro artículo, quisiera dejarles una frase de Sigmund Freud muy apropiada para la ocasión:

“Un hombre no debe luchar por eliminar sus complejos, sino para reconciliarse con ellos: son legítimamente los que dirigen su conducta en el mundo”.

Respuesta al Enigma de la Esfinge de Tebas:

El Hombre, porque al Amanecer (Nacer) anda en cuatro “patas” ya que necesita gatear para poder trasladarse, al Mediodía (Infancia y Adultez) anda en dos ya que aprendió a caminar y al Atardecer (Vejez) anda en tres ya que necesita un bastón para apoyar su peso y así trasladarse.

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Que Dios bendiga tu camino y el de los tuyos.

Ψ Frank Valero.

PsicoValero. 

 

Fuentes:

Prat, Trinidad (1989). El Complejo de Edipo a 50 años de la muerte de Freud. La Revista Chilena de Psicoanálisis.

Laplanche, J. y  Pontalis J. (2004). Diccionario de Psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós.

Freud, S. (1897), Ed. Biblioteca Nueva. Carta a Fliess Nº 71 Obras Completas.

Freud, S. (1903), Tres Ensayos sobre una Teoría Sexual.

Freud, S. (1910), Aportaciones a la Psicología de la Vida Erótica.

Freud, S. (1923), El Yo y el Ello.

Freud, S. (1924), el Desenlace del Complejo de Edipo.

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